
Este fin de semana se llevó a cabo en La Paz la 32 edición de la gran fiesta del Litoral Cuando el Pago se hace canto.
Carlos Mange Casís, alma mater de la publicación histórica del encuentro musical, dijo que el objeto de este esfuerzo editorial es "acercar al lector al supremo sentir de ese pago llamado Argentina”. Y destaca que el contenido de la publicación “sigue despertando admiración y elogios”.
El encuentro fue Declaración de Interés Cultural por la provincial. El subsecretario de Cultura, Romani, dijo que “desde el Gobierno de Entre Ríos apuntalamos esta iniciativa convencidos de que las manifestaciones folclóricas deben tener la difusión y el reconocimiento apropiados, máxime cuando se trata de exaltar los valores de la música litoraleña, que cuenta con poetas y compositores que han trascendido los límites de la comarca para convertirse en referentes del quehacer artístico del Río de la Plata”.
Hay en estas páginas una variedad de temas y autores, algunos de larga trayectoria, y no falta un capítulo de fotografías de artistas en recientes actuaciones y sobremesas.
Están los recuerdos de Aldo Muñoz, que escuchó bellas anécdotas de su abuelo sobre el general Ricardo López Jordán. Está la filosa interpretación de Guido Marengo del tiempo que va de Caseros a la Guerra al Paraguay y su no menos afilada comparación de los ejércitos de Mitre y Sarmiento con los de la última dictadura de Videla. Y en la misma inquietud histórica, están las banderas de Belgrano en la pluma de Elsa Vignola.
Ricardo Luis Acebal publica una columna que es clave en esta edición: “Sampay, entrerriano, padre de la Constitución de 1949”, una síntesis del aporte de este panzaverde a una Carta Magna de excepción, y de los esfuerzos para sancionar artículos nacionalistas.
También está el homenaje del correntino Enrique Antonio Peñeyro a cuatro chamameceros entrerrianos: Abelardo Dimotta, Francisco Casís, Julio Luján y Ramón Sixto Ríos. Se complementa con una columna de Pedro Alberto Schwab sobre “El tío Pancho”, y otra de Julio Rodríguez Ledesma referida a “Los santiagueños y el chamamé”, buceando en las causas del asentamiento de la música del Litoral en la provincia mediterránea en parte por los cosecheros del algodón que iban al Chaco y volvían, en parte por los obreros santiagueños emigrados que se acercaban al chamamé en Buenos Aires y retornaban al pago para el carnaval.
Claro, hay mucho sobre la música. Está el recuerdo para Los Puesteros de Santa Elena, de Roque Tito Casals, y entre varios títulos sobresale “Por Santa Rosa me voy al río”, una columna de Emilio Noya para resaltar una perlita de la música del litoral, obra de Juan Genaro González Vedoya y Antonito Tarragó Ros.
Jorge Pérez, de Villaguay, recuerda la trayectoria de Víctor Velázquez en un saludo a sus 80 años de vida. Y hay mucho más que sería largo enumerar.
Adolfo Golz se detiene en sabrosas anécdotas sobre Cesáreo Bernaldo de Quirós, el pintor de la patria. Y Darío Sánchez se explaya sobre otro gualeyo, “el hombre de la costa”, Antonio Castro.
La semblanza del músico Miguel Martínez quedó a cargo de su amigo Juan Manuel Alfaro, el poeta, cuando se cumple un año de la muerte del Zurdo, este 12 de enero. Esteban Abad se refiere al adiós de Orlando Ocampo, la voz cumbrera del chamamé. Y hay un sentido saludo también para el pintor Carlos Pintos que colaboró durante años con el Pago, creó el premio Linares, y falleció en noviembre pasado.
No faltan notas sobre la naturaleza, sobre el mate; poesías, aportes sobre los africanos, el origen del cooperativismo, la tradición, el folklore, la identidad…
Fuente: Diario UNO